viernes, 6 de febrero de 2009

EL AGUA DE UNA FUENTE



...allí se bajó el visitante
a beber el agua de una fuente
que recordaba más grande;
pero el agua , clara y pura,
seguía como antes.
Calmó su sed,
mitigó sus nostalgias.
Como en sueños, la mano acercó
una y otra vez,
a su boca sedienta de patria,
el líquido cristalino y transparente
que lo llevaba a la infancia.
Era el agua milagrosa
de su tierra, por tanto tiempo lejana,
que volvía a bautizarlo,
y llenaba su alma
desgastada por la distancia,
de vivencias entrañables,
de reconocidas fragancias.

Carmen Iris de León
"La fuente"

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