domingo, 12 de abril de 2009

Y FUISTE EL ROCINANTE



...cuando detuviste tu carrera,
porque un hombre triste se aferró a tu lomo,
y sentiste sus manos fuertes como dos riendas
y marchaste con el hombre triste
que te pesaba como un mundo... ¡y tan pequeño como era!
y así fue que en tu espalda marchó Alonso Bolívar
y fuiste el Rocinante de los ríos de América...

Andrés Eloy Blanco

EN LA BENDITA SOLEDAD



En la desnuda tierra del camino
la hora florida brota(...)

(...)La tormenta
camina lejos en la nube torva.

Vuelve la paz al cielo;
la brisa tutelar esparce aromas
otra vez sobre el campo, y aparece,
en la bendita soledad, tu sombra.

Antonio Machado
"En La Desnuda Tierra Del Camino"

Y TÚ UN CORDERO



El cordero

Corderito, ¿quién te hizo a ti?
¿Sabes o no quién te hizo a ti?
Te dio comida y te hizo vivir
en prados con agua de eterno fluir
Te dio vestidos deliciosos,
los más suaves, radiantes, lanosos
Te obsequió esa voz tan tierna,
que a todos los valles deleita
Corderito, ¿quién te hizo a ti?
¿Sabes o no quién te hizo a ti?

Yo te lo diré; Corderito,
yo te lo diré;
por tu nombre a él lo llaman
Pues un Cordero él se señala
Él es manso, y Él es sumiso,
Él llegó a ser un niñito.
Yo, un niño, y tú un cordero,
por Su nombre nos llamaremos.
¡Que Dios te bendiga!, Corderito,
¡que Dios te bendiga!

William Blake (versión de A. Bernier)

COMO EL TRIGO VERDE



...Ojos verdes, verdes como la albahaca.
Verdes como el trigo verde
y el verde, verde limón.
Ojos verdes, verdes, con brillo de faca,
que están clavaítos en mi corazón.
Pa mí ya no hay soles, luceros ni luna,
no hay más que unos ojos que mi vía son.
Ojos verdes, verdes como la albahaca.
Verdes como el trigo verde
y el verde, verde limón...

Rafael de Leon

MI SOGA Y MI CABALLO



Sabana, por tus senderos
con mi inquietud y mi soga
y mi caballo de viento
vengo buscando una copla.

Hacia el lejano confín,
locas de vuelo, ramontan
unas garcitas morenas;
y, en los esteros sin sombra,
vivas rosas vespertinas
que a la brisa se abandonan,
van y vienen, vienen van:
bandadas de corocoras...

Alvaro Ruiz

MADURA EL TRIGO



Madura el trigo

Madura el trigo
pero las uvas están verdes.
No se hace pan sino se muele el trigo
y tú no serás tú, si no te pierdes.

Uno más uno es más que uno más uno.
Cada oveja tontona se apareja.
Cada oveja entontece a su pareja.
Entre abismos no puede haber un itsmo.

Armando Uribe Arce

EL CAMPO PENSATIVO



"Por favor, no apuntéis al cielo
con vuestras armas: se asustan los gorriones;
es primavera, llueve y
está el campo pensativo.
Por favor, derretiréis la luna
que da sobre los pobres".

Carilda Oliver Labra

TODA NARANJA



Toda naranja
pequeña flor de cactus,
y breve también.

En la mañana,
por la tarde o noche,
perderá color.

Jorge Zanguitu Fernández

TRISTES LEJANÍAS



...Se diría una epopeya
de caballos singulares
que a manera de hipogrifos desolados
o cual río que se cuelga de los Andes,
llegan todos sudorosos, empolvados, jadeantes,
de unas tierras nunca vistas,
a otras tierras conquistables.
Y de súbito, espantados por un cuerno
que se hincha con soplido de huracanes,
dan nerviosos un soplido tan profundo,
que parece que quisiera perpetuarse.
Y en las pampas y confines
ven las tristes lejanías
y remontan las edades
y se sienten atraídos
por los nuevos horizontes:
Se aglomeran, piafan, soplan, y se pierden al escape...

José Santos Chocano

ERA UNA ESTACIÓN...



...Solo que esta vez,
era tu viaje,
era tu tren,
yo quedaba atrás,
muy atrás,
con mi silencio,
con el recuerdo,
en el viejo andén,
sin decir,
sin saber,
sin pensar.

Era una estación…
era tu tren,
eras tú.

Navia García Fabeiro

SEÑAL



...Los horizontes donde azules hilos
tejen la luz, como ave que aletea.

Ved los hondos paisajes reflejados
en el humano que por ellos yerra.
Los rostros de los hombres van signados
por la limpia hermosura de la tierra.

Como estos encendidos panoramas
es el hombre, paisaje en carne ardiente.
Como al árbol, el sol dora sus ramas.
Como a la tierra, el aire da en su frente...

Leopoldo de Luis
"La señal"

AH VASTEDAD DE PINOS



Ah vastedad de pinos, rumor de olas quebrándose,
lento juego de luces, campana solitaria,
crepúsculo cayendo en tus ojos, muñeca,
caracola terrestre, en ti la tierra canta!(...)

(...)Ah tu voz misteriosa que el amor tiñe y dobla
en el atardecer resonante y muriendo!
Así en horas profundas sobre los campos he visto
doblarse las espigas en la boca del viento.

Pablo Neruda

PEQUEÑA FLOR DE MBURUCUYÁ



...Posadeña linda pequeña flor de Mburucuyá
te llevo en la sangre con tus misterios y tu soledad
vengo de otras tierras, de otros caminos, de otro lugar
a buscar tu lumbre, tus ojos claros, tu palpitar...

Letra y música de Ramón Ayala

EN EL ANDÉN



Han perdido los sueños las señas de mi casa
o quizá se olvidaron de acudir a la cita.
Lo que me prometieron se salvó, pero, en cambio,
quedó, solo y desnudo, sentado en el camino,
sin que nadie acudiera a remediar el caso.
Mientras espero el tren de madrugada...

Paz Díez Taboada
"En el andén"

LIBRE CUAL LAS SEMILLAS



...No: no la pongo en lindas
Que morirán; sino la vierto al mundo,
a que cree y fecunde, y ruede y crezca
libre cual las semillas por el viento.

Eso sí: cuido mucho de que sea
claro el aire en su torno; musicales,
—puro su lecho y limpio y surtido—
los rasgos que la amparan en el sueño,
y limpios y aromados sus vestidos...

José Martí

ENTRE LOS PÉTALOS FINALES...



Resurjo entre los pétalos finales de la hoguera...

(Caer fue sólo
la ascensión a lo hondo.
José Ángel Valente)

Resurjo entre los pétalos finales de la hoguera
libre de resolanas
y brazos
de planta carnívora al tobillo

Al incorporarme veo una ráfaga:
las fénix
que huyen en parvada del azogue
dejando tras de sí
fragmentos de sol pulverizado
y un grito virginal
que desnuda mi nombre...

Román Luján

LA LECHE DEL GATO



Lenta tu lengua
sobre la leche tibia,
poco a poco.

Tibia la leche
sobre tu lengua lenta,
poco a poco.

Jorge Zanguitu Fernández

MI SOMBRA SIN UN REINO



...Soy apenas un cuadrúpedo en silencio
Alucinando una confusa majestad
de mi sombra sin un reino

Y están presentes
curvadas flautas de bambú
en circulo perfecto

Mi rumbo está perdido(...)

...Tal vez triunfante tal vez vencido
Con los músculos de piedra esqueleto de hierro
y el corazón de carne
Sin un corral
Sin amos...

Marita Troiano

EN UNA TARDE



En una tarde, como tantas tardes,
y en un gran parque de ciudad lejana,
para evadirse del rumor ajeno
conmigo misma paseando estaba.

Era el frescor intenso, se veían
sobre los verdes las señales de agua,
agua primaveral que da a la tierra
cierta sensualidad que nos exalta...

Concha Méndez

PARA CONTAR LA VIDA...



Todas las tierras, todas las ciudades,
tienen mudas señales
para contar la vida de los hombres
que las ciudades tienen
y muelen su alegria con sufrimiento.

Son gestos de los ríos,
silencios dominantes de las torres,
abrazos de las plazas,
miradas especiales de las calles,
maneras de encontrarse
los barrios y los campos,
filosofía del vino en las tabernas,
tristeza personal de cada parque,
rostros muy propios
que las ciudades tienen
por donde arrancan locas,
igual que escalofríos,
las vías del tren,
o negras carreteras diseñadas
para anunciar el luto de marcharse.

Son llanos o encrespados,
abiertos o enfadosos,
los campos y el caráter
del árbol y la yerba.
Son distintas las voces
de dos temperamentos de azul.
Hay corajes diversos de llover
y soles muy surtidos
que sellan los sudores
y pintan los jardines
y calientan el tiempo
agrandando las horas o achicándolas...

Guillermo Díaz-Plaja

LA TIERRA ENTRE TUS PIES



Fútbol

Juega con la tierra
como con una pelota

báilala
estréllala
reviéntala

no es sino eso la tierra
tú en el jardín
mi guardavalla mi espantapájaros
mi atila mi niño

la tierra entre tus pies
gira como nunca
prodigiosamente bella.

Blanca Varela

DEJAR CAER A PROPÓSITO ESPIGAS



Booz se había acostado, rendido de fatiga;
Todo el día había trabajado sus tierras
y luego preparado su lecho en el lugar de siempre;
Booz dormía junto a los celemines llenos de trigo.

Ese anciano poseía campos de trigo y de cebada;
Y, aunque rico, era justo;
No había lodo en el agua de su molino;
Ni infierno en el fuego de su fragua.

Su barba era plateada como arroyo de abril.
Su gavilla no era avara ni tenía odio;

Cuando veía pasar alguna pobre espigadora:
“Dejar caer a propósito espigas” -decía.

Caminaba puro ese hombre, lejos de los senderos desviados,
vestido de cándida probidad y lino blanco;
Y, siempre sus sacos de grano, como fuentes públicas,
del lado de los pobres se derramaban...

Victor Hugo