sábado, 9 de mayo de 2009

MILONGA PAMPA



...Y según el corazón, todo fue por la guitarra,
y un tímido La menor con gusto a milonga Pampa,
que se aquerenció en mis manos y se sublevó en mi alma,
y que sólo inqué ante Dios y mi única, azul y blanca.

Por eso dónde andará mi amigo, el de la guitarra,
que me regaló por nada, nomás por si me gustaba.

Mi viejo amigo Romero, todo mi canto te canta,
el triste de mi dolor y el ancho de mi esperanza.

Y el que nunca cantaré será por honrar la raza
de los hombres como vos, cantores de coplas altas.

José Larralde

CRUCÉ EL CAMPO



...Crucé el campo de trigo,
tome agua en el molino
y me largué para siempre
buscando otro destino...

jorge Zanguitu Fernández

EL BRILLO DE LOS RIELES



Tarde de andén
el brillo de los rieles
quiere alumbrar.

Jorge Zanguitu Fernández

COMO UNA FLOR DEL CAMPO



Poesía

Sólo tu voz es dulce, poesía,
porque por ella he sido yo narrada.
Con tierna obstinación tus ojos pones
donde clavé, vencida, mi mirada.
Ya te mandaron a morir, mas tú
como una flor del campo te levantas.
La hoguera preparada para ti
en tus lozanos pétalos se lava.
Porque eres mustia entre las bestias todas,
garza de invierno, yo te siento hermana.

Vestimos un amor desesperado,
que nos desnuda el pecho y las espaldas.
Debajo de borrascas vas y vienes
como una cabellera de palabras
y enferma caes de capullos nuevos,
de aroma fresco y pena enamorada.

Delfina Acosta

PADRE TRIGO



...Desde el azul sereno llamaban las estrellas,
y al fuego familiar, rodeado de leyendas,
venían las navidades,
con pan y miel y vino,
con fuertes montañeses, cabreros, leñadores.
Tu aldea se acercaba a los coros del cielo,
y sus campanas iban hacia las soledades,
donde gimen los pinos en el viento del hielo,
y el tren silbaba en lontananza, hacia los túneles,
hacia las llanuras con búfalos,
hacia las ciudades olorosas a frutas, hacia los puertos,
mientras el mar daba sus brillos lunares,
más allá de las mandolinas,
donde comienzan a perderse las aves migratorias.
Y el mundo palpitaba en tu corazón.
Tú venías de una colina de la Biblia,
desde las ovejas, desde las vendimias,
padre mío, padre de trigo, padre de la pobreza.
Y de mi poesía.

Vicente Gerbasi

JUNTO A UNA FLOR AZUL



Escrito Junto A Una Flor Azul

Temo trazar el ala del gorrión
porque el pincel no dañe
su pequeña libertad.

Anote
el poderoso esta ley del maestro
cuando legisle para el débil.

Escuche
este adagio del alfarero la muchacha
cuando mis labios se acerquen.

Pablo Antonio Cuadra

ESPERABA EL TREN



Tengo que contarle al mundo
que esperaba el tren de las 17:36
como se espera a un gran amor:
hablando del tiempo con alguien de paso,
agotado por el tiempo como tema;
así estaba yo,
cuando la misma mujer de voz neutra
de todas las estaciones
anunció tu llegada:
vía primera, andén primero...

Tomás Díaz Cuadrado

MURAL



Mural

Es amor lo que aflora en la muralla.

Una flor lisiada puso un poema en bandeja a mis pies.

Es amor lo que aflora en la muralla
mi hombre tiene musgo en el corazón.

(A Andrés Morales)

Santiago Bonhomme

EN TU CIELO EL SOL



...¡Patria dichosa! ¡Tú, favorecida
Con el mirar más grato y la sonrisa
De la Divinidad! No de tus campos
Me arrebate otra vez el hado fiero.
Lúzcame ¡ay! en tu cielo el sol postrero.

¡Oh! ¡con cuánto placer, amada mía,
Sobre el modesto techo que nos cubre
Caer oímos la tranquila lluvia,
Y escuchamos del viento los silbidos,
Y del distante Océano los bramidos!...

José María Heredia

COLOR MONTAÑA FRESCA



He rastreado tu nombre, tu aroma de piel morena,
tus ojos de color montaña fresca recién bañada de rocío.
He rastreado tu vida por los senderos del mundo,
encontrando escollos de cimientos primarios
del principio de la tierra en el soplo de Dios,
que dió vida al planeta que habitamos...

Migdalia B. Mansilla R.

viernes, 8 de mayo de 2009

HAY ESPINAS QUE ACARICIAN



Hay espinas que acarician y pétalos que matan.
Hay cadenas de seda que el fuego no consume.

Hay números que duelen, hay cifras que perduran.
Hay números que hieren y amaneceres torvos
repletos de sonidos que azotan la memoria.

¡Oh, dulce amor lacerante! Cruel dolor imprescindible,
golpéame con tu fragancia una vez más,
arróllame sin tregua al calor de tus dagas afiladas
y dejemos que la noche se diluya
entre besos y lágrimas, sollozos y gemidos,
como un ímpetu de dioses condenados a vida.

Sergio Borao Llop