sábado, 15 de agosto de 2009

COMO UN PUENTE DE MADERA



Soy el último poeta de la aldea,
mis cantos son humildes como un puente de madera.
Asisto a la misa final entre abedules
que inciensan el aire con sus hojas.
Se extinguirá la dorada llama
de este cirio de cera humana
y el remoto reloj de la luna
gruñirá mi postrer campanada.
Pronto saldrá el huésped de hierro
al sendero del campo azul,
sus negras manos recogerán
la avena derramada por la aurora...

Serguei Esenin

PIEDRA Y CAMINO



Piedra y camino

Del cerro vengo bajando,
Camino y piedra,
Traigo enredada en el alma, viday
Una tristeza...

Me acusas de no quererte.
No digas eso...
Tal vez no comprendas nunca, viday
Porque me alejo...

Es mi destino
Piedra y camino...
De un sueño lejano y bello, viday
Soy peregrino...

Atahualpa Yupanqui

UNA AVISPA SOBRE EL AGUA



Una Avispa Sobre El Agua

La superficie del agua es tensa
para una avispa,
es un sendero múltiple fluyendo siempre
como el tacto del tiempo
sobre la hondura quieta
de un corto espacio.

Corto es el tiempo
en que flota; corta
la distancia en que gira
por incesantes laberintos,
remolinos inciertos, llamas,
y transparencia
inextricable.

Coral Bracho

BOSQUE DEL PINO



Bosque del pino

Ahora entremos el bosque.
Los árboles pasarán por su cara,
y les pararé y ofreceré,
pero no pueden doblarse abajo.
Los relojes de la noche sobre sus criaturas,
a excepción de los árboles del pino que nunca cambian:
los viejos resortes heridos que sueltan
bendijeron la goma, tardes eternas.
Si podrían, los árboles le levantarían
y le llevarían del valle al valle,
y usted pasaría del brazo al brazo,
niño que funciona de padre al padre.

Gabriela Mistral

¡ OH, NUBES !



...A las nubes también el color tiñe,
túnicas tintas en el mal les ciñe,
las roe, las orada,
y a la crítica muestra, si las mira,
por qué al museo su ilusión retira
la escultura humillada.

Nada perdura, ¡oh, nubes!, ni descansa.
Cuando en un agua adormecida y mansa
un rostro se aventura,
igual retorna a sí del hondo viaje
y del lúcido abismo del paisaje
recobra su figura...

Jorge Cuesta

LA FAMILIA



...La familia debe luchar, para la paz alcanzar,
la que el mundo necesita en instantes como éste,
en el que todo parece odiar, pelear, gritar.

Es fuente de energía que difunde cada día,
para la gente formar, en el amor, la alegría,
y a la paz como meta llegar...

Rosiris Ester Mercado Herrera (Colombia)
"La Familia"

PUENTE



¿Lejos?
Hay un arco tendido
que hace viajar la flecha
de tu voz.

¿Alto?
Hay un ala que rema
recta, hacia el sol.
De polo a polo a una
secreta información...

Nicolás Guillén
"Puente"

LOS ÚLTIMOS RAYOS



Melancólica y dulce cual la huella
que un sol poniente deja en el azul
cuando baña a lo lejos los espacios
con los últimos rayos de su luz
mientras tiende la noche por los cielos
de la penumbra el misterioso tul.
Suave como el canto que el poeta
en un suspiro involuntario da,
pura como las flores entreabiertas
de la selva en la agreste oscuridad
do detenido en las musgosas ramas
no filtra un rayo de la luz solar...

José Asunción Silva

CONTEMPLACIÓN



Contemplación

Tiñe ya el Sol extraños horizontes;
el aura vaga en la arboleda umbría;
y piérdese en la sombra de los montes
la tibia luz del moribundo día.

Reina en el campo plácido sosiego,
se alza la niebla del callado río,
y a dar al prado fecundante riego,
cae, convertida en límpido rocío.

Es la hora grata de feliz reposo,
fiel precursora de la noche grave…
torna al hogar el labrador gozoso,
el ganado, al redil, al nido el ave.

Es la hora melancólica, indecisa,
en que pueblan los sueños los espacios,
y en los aires -con soplos de la brisa-
levantan sus fantásticos palacios.

En Occidente el Héspero aparece,
salpican perlas su zafíreo asiento
y -en tanto que apacible resplandece-
no sé qué halago al contemplarlo siento.

¡Lucero del amor! ¡Rayo argentado!
¡Claridad misteriosa! ¿Qué me quieres?
¿Tal vez un bello espíritu, encargado
de recoger nuestros suspiros, eres?…

¿De los recuerdos la dulzura triste
vienes a dar al alma por consuelo,
o la esperanza con su luz te viste
para engañar nuestro incesante anhelo?

¡Oh, tarde melancólica!, yo te amo
y a tus visiones lánguida me entrego…
Tu leda calma y tu frescor reclamo
para templar del corazón el fuego.

Quiero, apartada del bullicio loco,
respirar tus aromas halagüeños,
a par que en grata soledad evoco
las ilusiones de pasados sueños.

¡Oh! si animase el soplo omnipotente
estos que vagan húmedos vapores,
término dando a mi anhelar ferviente,
con objeto inmortal a mis amores…

¡Y tú, sin nombre en la terrestre vida,
bien ideal, objeto de mis votos,
que prometes al alma enardecida
goces divinos, para el mundo ignotos!

¿Me escuchas? ¿Dónde estás? ¿Por qué no puedo
-libre de la materia que me oprime-
a ti llegar, y aletargada quedo,
y opresa el alma en sus cadenas gime?

¡Cómo volara hendiendo las esferas
si aquí rompiese mis estrechos nudos,
cual esas nubes cándidas, ligeras,
del éter puro en los espacios mudos!

Mas ¿dónde vais? ¿Cuál es vuestro camino,
viajeras del celeste firmamento?…
¡Ah! ¡lo ignoráis!…, seguís vuestro destino
y al vario impulso obedecéis del viento.

¿Por qué yo, en tanto, con afán insano
quiero indagar la suerte que me espera?
¿Por qué del porvenir el alto arcano
mi mente ansiosa comprender quisiera?

Paternal Providencia puso el velo
que nuestra mente a descorrer no alcanza,
pero que le permite alzar el vuelo
por la inmensa región de la esperanza.

El crepúsculo huyó; las rojas huellas
borra la luna en su esmaltado coche,
y un silencioso ejército de estrellas
sale a guardar el trono de la noche.

A ti te amo también, noche sombría;
amo tu luna tibia y misteriosa,
más que a la luz con que comienza el día,
tiñendo el cielo de amaranto y rosa.

Cuando en tu grave soledad respiro,
cuando en el seno de tu paz profunda
tus luminares pálidos admiro,
un religioso afecto el alma inunda:

¡Que si el poder de Dios, y su hermosura,
revela el Sol en su fecunda llama,
de tu solemne calma la dulzura
su amor anuncia y su bondad proclama!

Gertrudis Gomez de Avellaneda

PUENTE DE HIERRO



Adoro las ciudades que son viejas
ciudades de provincia
y los puentes de piedra y los de hierro
y los puentes en ruinas,
viejos puentes de piedras solitarios
invadidos de ortigas.

Pero también me cansan esas viejas
ciudades de provincia
y todo lo que un puente sobre un río
oscuro simboliza.

Andres Trapiello
"Adoro las ciudades..."

VERDE EMBELESO



Verde embeleso de la vida humana,
loca Esperanza, frenesí dorado,
sueños de los despiertos intrincado,
como de sueños, de tesoros vana;

alma del mundo, senectud lozana,
decrépito verdor imaginado;
el hoy de los dichosos esperado
y de los desdichados el mañana:

sigan tu sombra en busca de tu día
los que con verdes vidrios por anteojos,
todo lo ven pintado a su deseo;

que yo, más cuerda en la fortuna mía,
tengo entrambas manos ambos ojos
y solamente lo que toco veo.

Sor Juana Ines de la Cruz

LOS HONDOS SILENCIOS



(...)Era un campo tan solo, tan solo
como un cementerio,
donde más hondamente se sienten
los hondos silencios...

(...)No tenían trigales las lomas,
ni huertos las vegas,
ni sotillos las frescas umbrías,
ni árboles la sierra...

Jose Maria Gabriel y Galan

LOS RASTROJOS



(...)Ser trigo pan espiga sueño niño
Hundirse hurgarse ser sentirse serse
Asombrarse del silencio de la rama
y más del silencio de la hoja
que apenas si nos oye(...)

(...)Un cielo abierto un solitario insomne
Una raza que canta en la tormenta(...)

(...)Enarbola tu canto en cada aldea
Al herbaje desteje sus clinejas
Al agua los rastrojos y botellas
no te olvides de darles de beber...

Pablo Mora

LA TARDE PURA



Eres feliz. Saber no quieras
lo que brilla en los ojos humanos.
Sonríe tú como mañana fresca,
como tarde colmada en su ocaso.

Porque eres eso, sí: la tarde pura
en que a veces yo mojo mis manos,
en que a veces yo hundo mi rostro.
¡La tarde pura en su placer dorado!...

Carlos Bousoño
"Eres Feliz"

sábado, 8 de agosto de 2009

EL PESCADOR



...Hinchada el agua, espumajea,
del pescador lame los pies;
siente el cuidado una nostalgia,
cual si a su amada viera fiel.

Cantaba un tanto la sirena,
todo pasó en un santiamén;
tiró ella de él, resbaló el hombre,
nunca más se dejó ver.

Johann Wolfgang von Goethe

ENTRE LOS CARDOS



...Si queréis que entre las rosas
ría hacia los matinales
resplandores de la vida,
que sea lo que queráis.

Si queréis que entre los cardos
sangre hacia las insondables
sombras de la noche eterna,
que sea lo que queráis...

Juan Ramon Jimenez

EL TREN DE LOS DÍAS



PASAJERA

Sentada en el tren
de los días
soy espectadora
de cómo giran locos los molinos,
de cómo se detiene el viento.

Pasan los campos esmaltados
y el universo cae fragmentado
pedazo de un espejo...
Migajas de pasión,
de horas cansadas,
de dolores sufridos,
de luchas desatadas...

Por el humo,
por el fuego,
por la fama,
por el sándalo oloroso,
por la juventud lejana...

La vida es muestrario
que pasa, cual la ráfaga
girando enloquecida entre las aspas.

Tras los deshilachados versos
se desatan los rostros del amor
en fuga de estrellas y distancias.
Soy espectadora
de los tiempos...

Pasajera de todas las batallas...
Esta batalla es sólo mía,
la travesía es larga
y llega a la última estación
con la raíz de hierro
y el grito desgarrado.

El tren de los días
a mitad del canto ya no canta.

María Lydia Torti
De: Juntos (antología poética de Cañuelas)

TOMA TU CRUZ



Toma tu cruz, Señor, te la devuelvo.
Toma tu sacerdocio y tu prestigio.
Haz sólo tus milagros.
Yo seguiré a mi aire, como siempre.

Amable Sanchez Torres

ES VERANO



Llegó el día
señal que es verano
guinda bermeja.

Jorge Zanguitu Fernández
"Guinda bermeja" (Haiku)

EL PUENTE



¿Cómo se rompió, de pronto,
el puente que nos unía
al deseo por un lado
y por el otro a la dicha?

¿Y cómo —en la mitad del puente
que a pedazos se caía—
tu alma rodó al torrente
y al cielo subió la mía?

Jaime Torres Bodet
"El puente"

EL GIRASOL GIRABA, GIRABA...



...Los días eran cortos
poblados de acechanzas
despedazando hadas
desangrando rosarios.

La vida era verde y rosa
con fuertes tintes naranjas
el lino batía las hojas
y el girasol giraba, giraba...

Marta Zabaleta

CORRO CONTIGO



...El arroyo perpetuamente empieza
Por siempre su después es otra vez ahora

¡Ah sí! resiste
No te dejes salvar por mis palabras
No cedas uno solo de tus ansiosos rasgos
A la imagen de ti
En la que te amaré luego

Te juro que estoy mirándote
Fuera de este poema
Donde corro contigo
Abrazado a un impulso y ciego a toda meta

Queriendo que mi vida igual que tú
No sepa nunca dónde acaba el tiempo.

Tomas Segovia