sábado, 20 de noviembre de 2010

UNA MURALLA QUE LA LUZ...



...mis miradas te cubren como yedra,
eres una ciudad que el mar asedia,
una muralla que la luz divide
en dos mitades de color durazno,
un paraje de sal, rocas y pájaros...

Octavio Paz

LE SIGUEN SUS OVEJAS



...Él va, y en pos dichosas
le siguen sus ovejas, do las pace
con inmortales rosas,
con flor que siempre nace
y cuanto más se goza más renace...

Fray Luis de Leon

INVITAME A VER...



...Invitame a ver tu historia
nunca diré que ya la sé
escondeme en tu memoria
quiero vivir, quiero vivir
y describime los lugares dónde has ido
quiero viajar, quiero seguir...

Porsuigieco

QUIETUD EXTREMA



...El silencio es el arte
de la quietud extrema,
el voto de autosuficiencia
que procura el vigilante
de una noche sin sueño...

Jorge Ortega

SOMBRA REFLEJADA



...Ni a tu fantasma espectro del deseo
que acechaba en la maleza
y velaba mi sombra reflejada
entre los patos del estanque...

Lourdes Gil

DUERME UN VAGÓN



...Uno canta siempre la misma canción
otra noche en el bar de la esquina
cerca de la estación donde duerme un vagón
cuando el tiempo amenaza rutina...

Joaquín Sabina

SALTAR DE ALGUNA FORMA



Saltar de alguna forma el mediodía
crecer en el crepúsculo
tocar la yema
fruncido el llanto...

María Eugenia Caseiro

OTRO PEZ



...Dos peces en las rodillas,
uno plateado en la frente,
y en el pecho, bate y bate,
otro pez incandescente...

Gabriela Mistral

AMARILLA RESPUESTA



...y a causa de mi ignorancia
prefiero darle un beso profundo... eterno...
por toda posible amarilla
amarilla respuesta...

Héctor Urruspuru

LOS JUEGOS DE AGUA



...Los juegos de agua ríen en la sombra...Y se enlazan
y cruzan y cintilan dibujando radiantes
garabatos de estrellas...
Hay que apretar el agua
para que suba fina y alta...Un temblor de espumas
la deshace en el aire; la vuelve a unir...desciende
luego, abriéndose en lentos abanicos de plumas...

Dulce Maria Loynaz

COMO COMIENZA UNA TORMENTA



Todo comienza como comienza una tormenta:
con la suave caricia del vientecillo fresco
con el lejano murmullo de una caracola
con el lento desmayo del abrazo y los besos...

Ezequías Blanco