sábado, 23 de noviembre de 2013

ÁRBOL EN FLOR

¡De qué árbol en flor
no sé
pero qué perfume!

Matsuo Basho

DOS ÁRBOLES IGUALES

No me importan las rimas. Raras veces
hay dos árboles iguales, el uno junto al otro.
Pienso y escribo como las flores tienen color
pero con menos perfección en mi modo de expresarme
porque me falta la sencillez divina
de ser totalmente sólo mi exterior...

Fernando Pessoa

ANDANDO

Sigo andando, despacio,
para poder disfrutar
de todo cuánto me rodea...

Estrella de Campoamor

CUALQUIER SUGESTIÓN

¡Mar!
Tenías un nombre al que nadie temía:
eras un cuerpo esponjoso de labrar
o cualquier sugestión que apetecía…

Miguel Torga

YA VERÁS

...Ya verás al cóndor en plena altura,
ya verás concluida la escultura,
ya verás, alma, ya verás...

Amado Nervo

LAS GATAS

...¡Ah cruel! ¡Ah tirana! ¡Ah Cintia fiera!
Yo no digo que aprendas de los gatos,
pero aprende siquiera de las gatas.

Agustín de Salazar

EN LA PLAZA DE MI PUEBLO

En la plaza de mi pueblo
dijo el jornalero al amo
"Nuestros hijos nacerán
con el puño levantado"...

Canción popular republicana

sábado, 16 de noviembre de 2013

PARA LAVAR EL CIELO

No existe esponja para lavar el cielo
pero aunque pudieras enjabonarlo
y luego echarle baldes y baldes de mar
y colgarlo al sol para que se seque
siempre faltaría el pájaro en silencio...

Mario Benedetti

SI EL AIRE SE DIJERA

...Desalentado, busco y busco un signo, 
un algo o alguien que me sustituya 
que sea como yo y en la memoria 
fresca de todo aquello, susceptible 
de tenue cuna y cálido susurro, 
perdure con el mismo 
temblor, el mismo hálito 
que tuve la primera 
mañana en que al nacer, la luz me dijo: 
—Vuela. Tú eres el aire.

Si el aire se dijera un día eso...

Rafael Alberti

DE CAMPO

...Mira siempre hacia los campos floridos,
los arroyos de barro que manan de fuentes tan íntimas,
los taciturnos animales pastando dócilmente,
los pájaros que improvisan luminosas orquestas...

Aleqs Garrigóz

SIN HERRADURAS

...Qué día ha sobrevenido! Qué espesa luz de leche,
compacta, digital, me favorece!
He oído relinchar su rojo caballo
desnudo, sin herraduras y radiante.
Atravieso con él sobre las iglesias,
galopo los cuarteles desiertos de soldados
y un ejército impuro me persigue.
Sus ojos de eucaliptos roban sombra,
su cuerpo de campana galopa y golpea...

Pablo Neruda